Opinión de un Mexicano

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David Huerta

un mexicano en Polonia. Fútbol fan, blogger, graduado de Warsaw School of Economics

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  • Bianca Sandoval

    Chico, leí con atención tu artículo, y me quedé pensando mucho en como podría comenzar a tener un diálogo contigo. Tu visión es muy bonita pero sin duda muy ingenua. El mejor país del mundo tiene una parte muy muy oscura, mucho más oscura de lo que te imaginas, mucho más oscura que la imprudencia de uno o varios ciudadanos tirando basura en las calles o evitándose la molestia de hacer algo productivo con las heces de sus perros. Este mejor país del mundo como tú le llamas, está lleno hasta desbordarse de una injusticia social que nosotros los clasemedieros apenitas podemos imaginar. De una repulsión de su gente por su gente, de una hediondez del alma que les traspasa todo el cuerpo hasta llegar a la dermis, la epidermis y alcanzar con su olor a los de al lado. O si no, ¿cómo te explicas que las desapariciones forzadas sean el pan de cada día en casi todo el país. Tantas familias desmembradas por el terror de los que son capaces de matar o mandar matar y desaparecer a miles de personas toooodos los días. Niños sin madres, madres sin hijos. Este terror no es un caso aislado ni proviene de la disfunción mental de un sólo descerebrado. Este terror se generó en el caldo de cultivo de un estado -el priista- que mantenía hacia afuera y ante la opinión pública una imagen casi santa de nobleza inmaculada. Cuando en su seno se cocinó durante décadas la necesidad -que se convirtió en estrategia- de mantener “el orden”, su orden, a través del terror. Muchos mexicanos lo ignoraban, muchos otros, estuvieron dispuestos a callar o a hacerse de la vista gorda de tales y tantas atrocidades con tal que no les movieran su estabilidad, su idea de que México era el mejor país del mundo. Pero un estado que administra correctamente las riquezas de un país inmensamente rico -y tú mejor que nadie debe saberlo, ya que estudiaste Administración de empresas y negocios internacionales- y las sabe repartir a todos sus gobernados con probidad no tiene necesidad de montar una estrategia de terror para acallar la disidencia. Porque sabría que esa disidencia poca razón tendría en sus juicios y acusaciones. Sin embargo, la riqueza de este “mejor país del mundo” ni se administraba bien, ni mucho menos se repartía. Y la pobreza siguió lacerando a la mayoría, por eso en Guerrero, uno de los estados más pobres del país se perpetuaba la disidencia con respuestas más o menos drásticas por parte del gobierno y resultados más o menos trágicos. La consolidación del narcotráfico en nuestro país y de toda la violencia que ésta ha traído consigo, no fue posible por la irresponsabilidad y la debilidad de los señores que tiran basura en la calle o de quienes no se esmeran por estudiar varios idiomas. ¡No señor! Ésta fue posible por la connivencia de los hombres de estado con los señores de los cárteles, allá por la década de 1980. El horror que siempre había caracterizado el actuar de los gobiernos priistas se recrudecería cuando se dio luz verde a los negocios de los señores de la droga. La guerra contra las drogas es un disfraz porque tras los telones, los honorables y siempre bien vestidos señores de estado y muchos empresarios, se reparten el botín con los demonizados narcotraficantes y quienes resultan ser chivos expiatorios de todo este desaire son los segundones y carne de cañón los demás ciudadanos. Además de las jugosas ganancias que los señoritos de estado se reparten y que son producto de la extracción y venta de los recursos naturales que pródigamente nos da este terruño al que tu afectuosamente llamas “el mejor país del mundo” , no conformes con la tajada se embolsan también y a cómo pueden, los remanentes de aquellos tan riesgosos negocios. Y así con todo, músicos de gran talla y empresarios de la mejor clase se codean y tutean con los capos que el gobierno tan “afanosamente” persigue. Aquí en este “mejor país del mundo” parece que los buenos son malísimos y los malos terminan siendo más buenos que San Francisco de Asís, eso sí como por arte de birlibirloque. Mientras tanto los pobres campesinos y los ciudadanos de a pie, como yo y tantos otros, tenemos que soportar las veleidades de su fina cúpula y aguantar vara, porque calladitos nos vemos más bonitos. Es muy obvio que nadie quiere que México se convierta en un Irak o un Afganistan, países que pobresitos, por tener petróleo en su territorio tienen que soportar invasiones de países que por su adicción al petróleo barato y a robar bienes ajenos son capaces de las peores atrocidades. Nadie quiere que México se convierta en una zona de guerra, aunque ya lo es, aunque nosotros en las ciudades no nos demos cuenta. Hace no mucho una prima mía que vivía en Monterrey tuvo que salir literalmente huyendo de ahí, se refugió en Canada, porque la violencia, los balazos, los secuestros, eran de todos los días. Violencia que creció al abrigo del estado y de muchos reconocidos empresarios. Este país es ya una zona de guerra, o te parece poco para sustentar mi argumento, cientos de cuerpos encontrados en fosas clandestinas allá por el estado de Guerrero. Miles de mujeres desaparecidas en el Estado de México y otras miles en Juárez. Hablas del turismo y de la urgente necesidad de que en México se reciban empresas e inversiones extranjeras para que estas inversiones mejoren la calidad de vida de la población y con todo respeto no veo relación entre una cosa y otra. Empresas extranjeras van y empresas extranjeras vienen y la calidad de la mayoría de los mexicanos ni mejora, ni se beneficia, porque el dinero no se reparte ni mucho menos se derrama sino que se concentra en la parte más alta de la pirámide desde donde los beneficiarios nos avientan condescendientes, un montón de moneditas de a peso que nosotros con gran furor nos arrebatamos despectivamente. Mientras miramos al que nos las quiere quitar, lo descalificamos con aire de tiunfo: !este pelado no se merece mis moneditas porque no se esforzó lo suficiente!.

  • Javier Montoya

    Buenos días David, estoy totalmente de acuerdo con lo que indicas, personalmente creo que las marchas no arreglan nada, consideró que no es la forma ni fondo para cambiar a México, pero también ten en cuenta que el gobierno hace dependientes a la gente pobre para tomar su voto, en México existe mucha diversidad social es mas la gente en pobreza, con poca educación y esa es la parte basica para cambiar creo firmemente que ese debe ser nuestro pilar para partir hacia un México mas poderoso porque tenemos todo. Saludos desde acá y me da gusto que compartas parte de tus peripecias en Polonia, por cierto un lugar muy interesante y bonito, la gente de allá se nota muy agradable.

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